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Sinaloa, dónde la muerte despierta hambrienta

Por Adriana Delgado Ruiz/ElHerladoCdmx

Juan Alejandro tenía un año y cuatro meses. No pertenecía al grupo de Los Chapitos. No era de La Mayiza. No sabía quién era Ismael “El Mayo” Zambada, ni Joaquín “El Chapo” Guzmán. No entendía de plazas, levantones, convoyes, traiciones ni pactos. Probablemente apenas comenzaba a juntar palabras. Le quitaron la vida sin que pudiera defenderse.
La noche del 5 de septiembre, en Prados del Sur, #Culiacán, hombres armados abrieron fuego. Juan Alejandro quedó atrapado en el ataque; una bala lo hirió en la cabeza. Lo llevaron al hospital, pero murió.
¿Juan Alejandro estaba en el lugar equivocado? Estaba en #Sinaloa, donde la muerte despierta hambrienta. La impunidad y la colusión entre el crimen organizado y la política solo le dan más sed.
Desde que el 9 de septiembre de 2024 estalló abiertamente la guerra entre Los Chapitos y La Mayiza, y hasta ahora, 3,724 personas han sido asesinadas en Sinaloa.
Y mientras escribo esto, pienso que quizá la tragedia de Sinaloa ya no pueda explicarse contando capos y políticos impunes, sino que hay que empezar a contar cunas vacías, madres muertas en vida y padres hundidos en la impotencia. Y, claro, hay que hacernos varias preguntas:
¿Cómo puede sobrevivir políticamente un gobierno mientras su estado acumula miles de asesinatos?
¿Cuántos muertos necesita una administración para admitir que perdió el control?
Y hay otra cifra que debería impedir dormir tranquilamente a cualquiera que gobierne ese estado: entre septiembre de 2024 y abril de 2026, al menos 250 niñas, niños y adolescentes murieron por heridas de arma de fuego y otros 58 fueron atendidos por lesiones de bala, según registros de la Fiscalía del estado y de la Secretaría de Salud divulgados mediante solicitudes de información.
La autoridad habla obscenamente de «víctimas colaterales», porque el «daño colateral» es una expresión burocrática y desalmada para no decir que alguien salió de su casa y no regresó; que una familia iba en un automóvil cuando comenzó una balacera; o que un niño aprendió demasiado pronto a tirarse al piso al escuchar detonaciones.
La #FGR no ha encontrado elementos para abrir una carpeta de investigación contra Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza. Esto ocurre mientras la Fiscalía de Nueva York solicita, a petición de un gran jurado, la extradición de 10 personas señaladas por su complicidad y vínculos con el narcotráfico.

MÁS LLAGAS
Tras la designación de #BeatrizMojica, la postura de #AbelinaLópez al no aceptar el resultado encendió las alarmas en #Guerrero. ¿Hay mano negra o consejo directo de #MarceloEbrard detrás de esta rebelión?
Hay otra herida que exige respuestas: la ruta del combustible. Si parte de los hidrocarburos que terminaron en Ingemar —empresa vinculada a #ErnestoRuffo— salió de #DeerPark, la refinería de Pemex en Texas, la pregunta es obligada: ¿quién se lo compró a Pemex?, ¿qué empresa estadounidense lo revendió a Ingemar?, ¿quién facturó y qué dicen los pedimentos?